La leptina, producida por el tejido adiposo, inhibe las ganas de comer, ya que está implicada en la sensación de saciedad, mientras que la grelina es una proteína sintetizada por el duodeno y estómago que despierta la sensación de apetito.
Según este estudio un desequilibrio en los niveles de la hormona GRELINA en la infancia pueden influir en el desarrollo de obesidad en la edad adulta, ya que afectaría a una parte del cerebro relacionada con el apetito y regulación del metabolismo.